NEW YORK 18 de agosto de 2011
El rotor del helicóptero casi no producía ruido por el silenciador mientras surcaba la noche, una luz roja iluminaba el compartimiento trasero del aparto y apenas se vislumbraban las caras de los cinco ocupantes ataviados con trajes de combate, chalecos antibalas, monos oscuros y subfusiles p90. Darko estaba sentado en el sitio más cercano a la salida y llevaba todo el camino meditando en los últimos seis meses mientras los chicos bromeaban metiéndose los unos con los otros para liberar tensión. El viaje duraba ya unos cuarenta minutos y calculaba que no podía quedar mucho, era la quinta operación similar que realizaban. De forma quirúrgica habían eliminado sistemáticamente la infraestructura de unos traficantes de drogas sintéticas y este era el ultimo laboratorio que inteligencia tenia localizado en la ciudad, otras células estaban haciendo lo mismo en otras tres ciudades de la costa este y la operación completa estaba a punto de concluir. Pronto llegaría la hora de reportar el éxito al Circulo de la Sangre, ellos habían encargado la operación a petición del Primado de Nueva York según la información que había obtenido Marlena. Los intereses económicos de los Magnus estaban siendo afectados por esta banda de ucranianos y sus métodos.
- Prepararos dos minutos para el objetivo - se oyó al piloto por el intercomunicador.
Todos dejaron de hablar y empezaron ha comprobar el equipo preparándose para el salto, esta vez se trataba de una nave industrial en un polígono de las afueras y la operación no duraría mas de 5 minutos. La luz verde ilumino toda la estancia, Darko se incorporo, abrió el portón lateral sin mediar palabra el gélido viento irrumpió en el compartimiento y sin mirar atrás se lanzo al vacío, la noche era cerrada y sin estrellas solo había algunas farolas iluminando las calles aunque no le dio tiempo a fijarse, en unos segundos estaba atravesando la claraboya del techo. Aterrido haciendo un gran estruendo y el suelo se desquebrajo un poco por el impacto cuatro golpes similares se oyeron justo después, se habían lanzado desde una altura aproximada de 9 metros. La nave de unos 20 metros de largo estaba completamente vacía excepto por el laboratorio que ocupaba un rincón muy bien iluminado. Los matones que hacían guardia sentados alrededor de una mesa se sobresaltaron e incluso uno de ellos se callo de la silla parecía que estaban jugando a las cartas, los técnicos empezaron a gritar e intentaron salir corriendo. Los vástagos abrieron fuego, tres de los guardias yacían muertos antes incluso de poder agarrar un arma el cuarto que era el que se había caído luchaba por ponerse en pie, uno de los técnicos había alcanzado el pomo de la puerta de la salida que estaba en la misma pared que el laboratorio cuando un disparo limpio lo derribo los cuatro técnicos que le seguían se pararon en seco horrorizados, paralizados por el miedo al ver como le estallaba la cabeza a su compañero. Darko se había incorporado sin desenfundar las automáticas que llevaba y se había acercado corriendo a la mesa a tal velocidad que aun no había terminado de incorporarse el aturdido pistolero, lo agarro por el cuello con una sola mano y lo levanto en vilo, los demás tomaban posiciones para cubrir las entradas sabían que fuera había mas hombre vigilando y podían entrar en cualquier momento.
-Cuantos de los tuyos hay fuera- una voz sobrenatural salio de la garganta de Darko que le estaba mirando directamente a los ojos
-Tres - la pobre mente del esbirro no se pudo resistir a la voluntad del vástago.
Sabedor de que era verdad le rompió el cuello moviéndole violentamente de izquierda a derecha como si de un muñeco de trapo se tratara luego lo lanzo contra una de las mesas del laboratorio, una de las técnicos se echo a llorar y los otros seguían hay con la boca abierta, Darko se acerco a ellos mientras desenfundaba una de las pistolas. La puerta por la que los técnicos iban a huir se abrió y apareció un hombre con un fusil de asalto AK-47, había echo mucho ruido y amartillado el arma antes de abrir la puerta cosa que los oídos de un vampiro podían captar perfectamente aun con una pared por medio, la pistola de Darko estaba apuntándole cuando se asomo por la puerta y le disparo antes de que central la vista en un blanco.
-Quedan dos, Azul sal a por ellos - grito sin quitar la mirada de los técnicos que ahora ya se habían derrumbado en el suelo. Detrás suyo se oyó la puerta por la que salía azul,- Bien y con vosotros que vamos ha hacer? - Pregunto con un tono burlesco - esta claro que sois gente cualificada y me jode matar gente cualificada quien de vosotros es el jefe del pequeño proyecto científico?-
- Yo- dijo el que tenia el aspecto más desastroso, pelo desaliñado vaqueros y la bata de laboratorio manchada de tomate. Los cuatro eran jóvenes no podían tener mas de 25 años, la chica era rubia y muy hermosa y los otros dos tenían pinta de empollones, gafas con monturas de pasta y unos cristales muy gruesos.
- Bien, así me gusta rápido no disponemos de mucho tiempo- una ráfaga de metralleta se oyó en el exterior y los cuatro se encogieron al unísono como conejos asustados- Ey no os disperséis "oír solo mi voz"- se enderezaron y lo comenzaron a mirar con una sonrisa bobalicona - y según tu de los 3 cual es el que podría realizar el trabajo también como tu??- pregunto en tono sobrenaturalmente amigable al encargado. Uno del hombre se acercaba a la zona para cubrir la puerta que daba al laboratorio en lo que Darko terminaba su pequeña reunión.
- E..eella- titubeo
-OK - levanto la pistola y ejecuto a los otros dos - rojo sédalos, nos los llevamos que te ayude verde- ordeno dándose la vuelta y echando ha andar
- A la orden, a donde va señor???- pregunto mientras desenfundaba una pistola narcótica.
- a la puerta del fondo esta a punto de entrar el que falta huelo la sangre desde aquí - como una ráfaga de viento recorrió toda lo que distaba hasta la otra punta de la nave, pero se oyó un fuerte golpe y la puerta se abrió, Darko paro en seco y apunto con la pistola. El cuerpo de un hombre sin vida cayo através de ella y azul entro detrás
- Siento la tardanza señor pero este estaba mejorado y me a costado cogerle corría mucho jeje- se disculpo el soldado cuadrándose
Mejorado era el termino que usaban para designar a humanos que hubieran bebido sangre de seres sobrenaturales, últimamente la sangre de lupino era muy popular en las calles y algunos vampiros se la dan a sus criados para hacerles mas eficaces y que duren mas.
El muerto empezó a consumirse y de repente parecía que tenía 70 años, efectos secundarios como todas las drogas.
- Hemos terminado, recoged todo y cagando leches, tu azul pon las cargas y al punto de encuentro-
Rojo y verde ya se habían ido con los técnicos y el otro "lupa" hacia su trabajo pasando el escenario por la lupa para encontrar lo que fuera que hubiera que encontrar. Era un tipo normal con gafas cuatro pelos por la cara que no se afeitaba nunca porque no le crecía lo suficiente y le daba un aspecto algo desequilibrado perfecto para distraer la atención de sus manos, rápidas ágiles con unos dedos finos y desproporcionadamente largos incluso el pulgar. Coger examinar y dejar todo tal como lo había encontrado en un pestañeo. Darko echo ha andar a paso normal hacia la salida del laboratorio recargo su veretta y la enfundo pero algo le llamo la atención, había alguien mas en la sala, se paro en seco y se concentro, uno dos ... nada lo que fuera se había ido como llego se fue y siguió caminando.
-Lupa hay algo??- pregunto acercándose a el
-Nada señor solo un poco de pasta que ya he catalogado mierda de la que fabricaban que no nos interesa y poco mas- enumero en tono cansino
- y eso??- señalando unos tubos de ensayo en la parte baja de una estantería
-es lo que parece, posiblemente las dosis del fiambre del fondo como nosotros no las usamos las iba a dejar- aclaro para explicar que no se las había pasado por alto.
- ya pero esta vez guárdalas- agachándose a recogerlas - estos tipos son humanos cien por cien y sin apadrinar según sabemos- se las da al otro y luego se dirige a fuera mientras continua hablando - tengo curiosidad por saber de donde las han sacado van dos veces en un año que nos topamos con algo así empiezo a creer que tienen un lupino encadenado y lo ordeñan como a una vaca jajaja- y atravesó la puerta riéndose.
El helicóptero había aterrizado en un descampado cercano y estaban subiendo la carga dormida al aparato, se paro y se encendió un cigarrillo exhalo el humo y continuo paseando hacia el punto de encuentro, lupa y azul salieron un minuto después corriendo del edificio. Las cargas explotaron y el edificio entero se vino abajo creando una polvareda con la onda expansiva que ondulo el pelo de Darko sin que el se inmutara, al llegar al helicóptero tiro el cigarrillo, se monto y cerro el portón, el era el primero que salía y el ultimo que entraba al helicóptero. Despegaron y el aparato se perdió de nuevo en la noche rumbo al helipuerto de donde partió en Manhattan.
El viaje de vuelta lo hizo de copiloto ya no era necesario concentrarse y le gustaba ver los edificios desde arriba, con todas esas luces, carteles y colorido que tenia la isla por la noche. Ya estaban aproximándose a la torre donde iban a aterrizar un monstruo de 65 plantas hecho a base de hormigón y cristal, desde allí ya se podía ver el comité de bienvenida, los gorilas del Primado estaban esperando para llevarle ante el e informar del éxito de la misión. El helicóptero aterrizo con un suave golpe y el rotor perdió inercia al ir desconectando controles el piloto. Darko bajo y se dirigió hacia ellos, ni un hola ni un que tal? estos tipos nunca hablaban, pensaban que era mas profesional, idiotas en esta profesión nunca sabes cuando va ser la ultima palabra que digas.
- Ale ir abriendo las puertas peladillas- les increpo como siempre hacia, le divertía burlarse de ellos al fin y al cabo que podían hacer ellos solo tenían veintitantos años y seguían ordenes muy estrictas si querían subir al siguiente escalafón y recibir el abrazo.
Dos de ellos empezaron a caminar delante de el y otro detrás, algo pasaba nunca se habían atrevido a enfadarle insinuando que lo custodiaban, los de mas estaban montando en el montacargas hacia el piso 41 cargando el equipo y a los dos técnicos, todos menos lupa, que también se había fijado en el anormal comportamiento de los gorilas, usando uno de sus dones se mimetizo y corrió hacia el ascensor justo antes de que las puertas se cerraran solo Darko lo noto y el ascensor comenzó a bajar. El trayecto fue corto, Jean Luc el dueño del edificio y Primado de Nueva York estaba en la planta 63 de donde no había salido desde que asumió el cargo, las puertas se abrieron y entraron en una estancia diáfana muy bien decorada con muebles de la época victoriana francesa alfombras gruesas dos sofás y una mesa de despacho donde podrían comer un equipo de futbol, allí estaba sentado despaldas a ellos con su sombra Marcus justo al lado de pie muy estirado en su traje de Armani mirándole fijamente. Mientras que Jean Luc no se diera la vuelta muy pronto lupa tendría tiempo de tomar una posición para no ser descubierto y Marcus tenía bastante con concentrarse en Darko, le tenía miedo y se le notaba, eso no le permitía ver nada más en la habitación. Los gorilas se quedaron a ambos lados de las puertas del ascensor y Darko se acerco a la mesa dando grandes zancadas y atrayendo la atención.
- Mr Zéfiro, como ha ido su excursión? - pregunto en tono burlesco.
- Impecable como siempre 4 minutos 38 segundos y apenas 12 balas nuestro record, creo, pero tendría que comprobarlo - alardeo despreocupadamente en lo que terminaba de acercarse a la mesa.
-Tus servicios han acabado Darko- dijo el Primado dando la vuelta al sillón y dejándose ver, era un hombre bien parecido de unos cuarenta años alvino sin apenas facciones en la cara lo que producía que se asemejara a un reptil, bestia una pesada bata roja con muchos bordados en hilo de oro y un tupido borreguillo negro azabache.- Por lo tanto recoge tus cosas y sal de mi ciudad -
- Lo siento pero no he terminado queda la entrega y además no trabajo para ti me iré con mi equipo cuando yo lo decida Jean Luc. Te recuerdo que soy un Pretor si tienes algún problema dirígete a los Arcontes - respondió Darko manteniendo la sonrisa que tanto molestaba al otro.
- Yo propuse este plan al círculo - protesto
- Si y entonces me llamaron a mi para hacerlo, quizás porque no te vieron capacitado para realizarlo o porque estas muy ocupado con los asuntos de esta ciudad - hirió al otro apenas controlando la risa.
- Cierto, termina el trabajo, tienes razón- contesto intentando que no se notara como apretaba los dientes - si todo sale bien no hace falta ni que pases por aquí. Directamente desaparece de mi dominio-
- Por su puesto milord- y girándose sobre si mismo con una exagerada floritura se marcho riendo hacia el ascensor, entro esta vez sin escolta y las puertas se cerraron antes de que se diera la vuelta, Lupa reapareció a su lado - Eso que has echo a sido muy peligroso nene- le dijo sin rodeos
- No he visto que me lo impidieras jefe y además a sido muy sospechoso no?- se justifico
- En eso tienes razón, están tramando algo. Pondré a trabajar en ello a Selene en cuanto regrese ahora hay que concentrarse en el ultimo objetivo, tu ponte a trabajar en esos tubos de ensayo. Quiero saber a que clan pertenece el donante.-El ascensor se paro y salieron al pasillo que comunicaba toda la planta –ahora vamos a ver a mis dos nuevos patricios a ver que les a sacado Jack de su cocorota de humanos-
Entraron en una habitación con un gran ventanal abierto, el aire hacia bailar las cortinas, los dos técnicos estaban en un sofá con una expresión bobalicona mientras Jack se estaba sirviendo un vaso de vino de la nevera que había junto a la barra de la cocina
- Hola Jefe que tal la entrevista con la gárgola de nueva York jajaja- dijo mientras se encendía un cigarrillo, era un hombre corpulento y no muy agraciado con una sonrisa tonta dibujada en la cara, Darko se acerco al sofá y se acuclillo – Los he dejado un poco secos son bastante tercos y se han resistido a mi sondeo mental pero nadie se resiste a mi encanto jeje-
- Al grano azulete sirven para el laboratorio o no? – le corto lupa
- Joder que borde eres. Si los dos sirven ella es bioquímica y estuvo trabajando para el csi de Boston varios años y el fue jefe de proyecto en i+d en una filial del ejercito trabajaban en un exoesqueleto o algo así. Hasta sus pensamientos son muy técnicos para mí-
- Vale Jack mándalos con Azrael y que los de varias dosis de sangre antes de contarles nada recuerda lo que paso con aquel haker que pirateo nuestro sistema- dijo Darko
- Joder vale nos lo vas a estar recordando para siempre? –
- No, la próxima os elimino y punto te parece? Jeje
- Entendido nada de bromas, venga levantar cachorrillos que os voy a presentar al tío Azrael – la pareja se levanto como unos zombis y salieron de la habitación con Jack
- Es bueno en su trabajo pero odio el carácter de ese tío si no fuera chiquillo de quien es lo habría echado ya- dijo Darko sirviéndose un trago de sangre del frigorífico, Lupa se había acercado a la ventana y contemplaba la ciudad
- Crees que realmente detrás de esos ucranianos no hay nada mas, los métodos las armas y sobre todo que en ningún momento ninguno se a sorprendido de nuestros poderes, no se algo de “Pero por Dios que sois” o algo por el estilo como si ya lo supieran, no te has fijado, nadie en cinco misiones –
- Eso es lo que esta investigando Selene después de la segunda misión la mande a preguntar por hay, ningún humano intenta dispararme después de ver mis colmillos al menos que se los espere y aquel tipo del puerto ni pestañeo, la pregunta es quien, quien se enfrentaría a los Magnus, quien declararía una guerra abierta contra los priores del clan me temo que esto no allá echo mas que empezar y esta sea la punta del iceberg.
Busca a Ohmar necesito hablar con el de la siguiente misión creo que necesitaremos de su magia.
- iré a buscarlo, estará en el camión con Ewan- contesto dirigiéndose a la puerta
- Pues si esta Ewan que venga también ya es hora de que deje de practicar y veamos de que esta echo
- OK jefe lo que tu digas- y salio de la habitación.
Darko contemplo el vaso distraídamente mientra los recuerdos invadían su consciente, ya habían pasado diez años desde que lo encontró pero lo recordaba como si hubiera sido Aller.
miércoles, 7 de julio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
Prologo
AÑO 354 D.C. provincia de Thracia
Algo se movió en el filo de la sombra del viejo baúl que le erizó los pelos de la nuca, desechó ese pensamiento de inmediato, al fin y al cabo siempre había algo que se movía en las sombras de esa habitación, el maestro tenía muchos sirvientes y no todos eran de carne y hueso. El baúl siempre emitía mucho calor, tenia cientos de grabados de extraños dibujos que a oscuras resplandecían. Hacia que toda la habitación tuviera un ambiente cargado con todos esos olores, a especias y compuestos químicos, era la única sala en todo el edificio que no necesitaba una chimenea.
El laboratorio de Lucius era una habitación rectangular llena de estanterías repletas de libros, pergaminos y un sin fin de botes y tarros multicolor, una gran mesa de madera ocupaba el centro de la sala. En los bordes de esta había tallados glifos y en el centro una gran mancha negra de quemadura, la mesa estaba orientada de tal forma que en las noches de luna llena la claridad se reflejaba en ella, en estos años había aprendido lo importante que era esto para realizar cierta magia. Al fondo, otra mesa a modo de escritorio donde se podía encontrar siempre a Lucius, y allí estaba, sentado escribiendo al margen de lo que ocurriera fuera. Se acercó más a su Sire e hincó la rodilla en el suelo, agachó la cabeza y esperó a que él hablara primero.
- No tengo nada más que enseñarte mi pupilo, en todo este tiempo te he enseñado todo lo que se puede enseñar, el resto tienes que aprenderlo con tu propia experiencia, ya estás listo para seguir tu camino. Solo te pido una cosa.- dijo Lucius sin levantar la mirada del pergamino.
Lucius era un hombre de mediana edad con el pelo corto y negro como el tizón que a simple vista parecía un poco tísico o enclenque pero que en cuanto clavaba su mirada en ti, con sus ojos negros sin pupila trasmitía una fuerza que encogía el alma
- Lo sé maestro, le detendré aunque me cueste el resto de la eternidad le encontraré y le detendré por lo que nos hizo a ambos.- afirmó sin ningún atisbo de duda sabiendo lo que su Sire iba a decir.
- Dicho está todo entonces, continua con tu juego, la batalla requiere tu presencia en este momento.- Presagió el anciano perdiendo la mirada por la ventana con los ojos clavados en la oscuridad de la noche.
En ese momento llamaron a la puerta que se entreabrió unos centímetros. Un griterío llegó desde fuera en el patio y una voz titubeo
- General le necesi...
- Ya voy Kozarnika, espera unos instantes- cortó al centurión tajante
- Pero general…- insistió este con una voz apremiante
- HE DICHO QUE ESPERES!- alzando la voz zanjando la cuestión, luego la puerta se cerro - nunca deja de sorprenderme ese don suyo para preveer las cosas, espero que también se desarrolle en mi, con el tiempo me será muy útil.
- Tranquilo, lo hará a su debido tiempo, aunque tu sangre no sea de mi linaje ese don tampoco lo es, solo es un hábito que se alcanza dominando otras disciplinas y en esas ya estás más que iniciado. Ahora ve.- ordeno amablemente
- Nos volveremos a ver?- preguntó con esperanza
- No lo se mi aprendiz, seguro estoy que los dos sobreviviremos a la escena de hoy y a muchas otras, pero no se si nuestros caminos se volverán a cruzar.- y una ola de tristeza cubrió su rostro
Se levanto e hizo una reverencia muy marcada, como siempre que se retiraba de su presencia y en un movimiento marcial se giró y se dirigió a la puerta, pero al tomar el pomo se detuvo…
- Suerte Sire - le deseó sin volver la vista.
- Suerte hermano - contestó el anciano que siguió escribiendo en el viejo pergamino.
Tiró con fuerza del pomo y en un solo gesto salió y cerro tras de si, esta vez para siempre. Antes de oír por ultima vez el golpe sordo de la puerta como si esta cerrara al vacío, se inundaron sus oídos con los gritos de los soldados y el acero contra el acero. Una batalla transcurría en el patio interior.
- Informa Kozarnika- ordenó sin más preámbulo
Nunca se refería a el por su grado si no había gente delante que obligara a mantener un protocolo.
- El muro Este ha caído, pero aun les contenemos. Al portón no le queda mucho, si lo perdemos no habrá nada que hacer- explicó el centurión con pesimismo
- A que nos enfrentamos?, son solo bárbaros?- pregunto
- No mi señor también hay lupinos entre ellos, en realidad por eso están ...- dejo la frase sin acabar. Nunca habían perdido una batalla desde que el general Darko Zèfiro tomo el mando y se resistía a decir en voz alta que eso era lo que estaba a punto de ocurrir.
- Bien, eso explica como sortearon las defensas del maestro-
Hizo una pausa para pensar unos instantes en lo que se acercaban al balcón que daba al patio interior, la escena era sobrecogedora, más de 30 legionarios estaban sujetando la puerta mientras las sacudidas del ariete enemigo se sucedían una y otra vez de forma rítmica. En los muros la escena no era mejor, muertos por doquier esparcidos por la fría piedra mientras otros luchaban contra las bestias peludas.
- De acuerdo, si quieren la fortaleza que se la queden, el imperio ya esta acabado y a nosotros nos quedan muchas batallas por delante que realmente si serán nuestras y no por la codicia de Roma. Toca reagrupamiento, que los legionarios se reúnan en el patio, vamos a salir por la puerta llevándonos todo lo que se ponga por delante. Hay que llegar a la abadía antes de que salga el sol, allí pensaremos el siguiente movimiento.-
- Si mi señor.- rápidamente se puso en movimiento bajando las escaleras de caracol hacia el patio impartiendo las órdenes a todos los hombres que le podían escuchar para que estos las repitieran.
Cogió su casco de General de debajo del brazo y lo miro, también hoy era la ultima vez que se lo pondría, echaría de menos el plumaje rojo del imperio, pero si algo había aprendido desde que naciera en aquella aldea a la orilla del Pontus euxinus era que o te adaptas o te adaptan a una fosa. Se puso el casco y antes de desenvainar la espada volvió a contemplar el campo de batalla: las manchas de sangre mezclándose con la nieve en el muro Este, las bolas de paja en llamas lanzadas desde lo alto de la montaña por los atacantes en la parte Oeste de la fortaleza y las antorchas del campamento enemigo al frente.
El sitio a la fortaleza ya duraba 4 días gracias a las defensas mágicas de Lucius y ha que les había tomado varios días llegar a lo alto de la montaña con las bolas de paja para bombardearles, la fortaleza a priori era muy sólida y defendible con solo dos muros, una montaña en el costado y el acantilado a su espalda, tan escarpado que ni vivo ni no-muerto podría escalarlo - si solo les hubieran enviado los refuerzos que solicitaron.- pensó - Pero no, ellos eran soldados prescindibles. (Maldijo todo el linaje Magnus en su interior, y el calor de la ira le templo para la batalla que tenia por delante. Sobreviviría hoy para hacerles pagar por esta traición, desenvaino el gladius y salto por la barandilla de piedra para aterrizar 5 metros mas abajo en el patio nevado en un grácil movimiento.
- Reuniros en torno a mí !! - grito – Vosotros, los de la puerta, a mi orden apartaros y formar detrás de los que aun conservan el escudo. Después cargar como si de ello dependiera vuestro asqueroso pellejo. Esta noche dormiremos en la abadía porque esta choza de piedra desproporcionada no será nuestra tumba, hoy ellos morirán a pilum y escudo de legionario - animo a las tropas llenándoles de valor y honor.
Un grito de guerra se levanto por encima del ruido de la batalla al unísono y las filas de legionarios empezaron a formar en el patio. En unos minutos ya estaban dispuestas dos líneas perfectamente organizadas en una clásica formación imperial
- Ahora apartaros y mantener la línea, cargar todos a la vez, salgamos de este agujero infecto y que les aproveche a los lupinos-
Kozarnika apareció puntual a su lado y mirándole a los ojos le susurró:
- no te separes de mi –
Con la mirada nuevamente en el portón alzó la espada y con un tono visceral gritó: -por los hermanos caídos , que paguen por cada gota de sangre legionaria! -
Con un estruendo las puertas cedieron a la embestida del ariete y muchos de los teutones que lo sostenían perdieron el equilibrio y cayeron al suelo al no encontrar resistencia en el portón desencajado, que ya no estaba sostenido por los defensores. Al caer al suelo, arrastraron a otros muchos, la última escaramuza comenzó. La falange comenzó a avanzar como una sola entidad, toda la disciplina y el entrenamiento de las legiones romanas estaba a punto de rubricar una de las mejores exhibiciones en batalla. Los bárbaros entraban a borbotones pero chocaban con la línea que mantenía su lento pero inexorable avance
-¡Cuidado con los flancos! Los de las murallas: ¡retroceded y cerrar filas! - gritó Kozarnika a los pocos que plantaban cara a los invasores lupinos en lo alto de las murallas.
Al sobrepasar la muralla el grueso de las fuerzas teutónicas, algo mejor organizadas, enfrentan las líneas de legionarios. Muchos cayeron en la primera acometida pero la línea prevalecía. Entonces Darko tomó la delantera, como otras cientos de veces, y la línea se convirtió en punta de flecha con el general al frente rompiendo la formación enemiga, con la velocidad que le concedía el poder de su sangre no-muerta fabrico un hueco por el que pasar. La maniobra cogió desprevenidos a los bárbaros, quienes no esperaban una desbandada y en vez de cortarles el paso cerraron filas por detrás atrapando a parte de la falange lo que permitió el éxito de la estratagema, atrás quedo la fortaleza en llamas y los ruidos del acero y la muerte.
De 650 hombres que defendían la fortaleza no muchos llegaron esa noche a la abadía, pero no todos eran lo que parecían; más de 50 eran vástagos, vampiros de la familia Magnus y aunque pocos monjes sobrevivieron a esa noche tras saciar su hambre de sangre fresca algunos pocos verían muchas más para compensar las bajas.
Monjes y los pocos legionarios humanos que sobrevivieron fueron abrazados a la no-vida en el rincón más recóndito de los Alpes.
Dos noches después con las heridas ya curadas, los decuriones se reunieron en el gran salón de la abadía alrededor de una colosal mesa de madera que se encontraba en un salón repleto de tapices con escenas de angeles ajusticiando demonios y sombras del abismo.
Todos vestían con túnicas de monje y sostenían una copa llena. Cuatro o cinco conversaciones simultaneas debatían el futuro de la centuria, pero al abrirse las puertas del salón el silencio lo inundó todo y las miradas convergieron en él, un hombre con el pelo largo y fino de color negro carbón y plagado de canas como hilos de plata, esbelto en su metro ochenta y vestido con la armadura de guerrero, pero sin los adornos y galones del imperio romano. Su piel de un tono gris claro, por no haberla rozado el sol durante siglos, brillando con el reflejo de las llamas de velas que iluminaban la sala. Tenía el gesto rígido y preocupado, acentuado por su mentón afilado, un semblante reconocido por todos. Se avecinaban cambios.
A su lado como siempre Kozarnika, con igual atuendo pero sin el porte de su señor. De complexión robusta, con la cabeza redonda, algo mas bajo que Darko y con una mirada recia de autentico centurión romano. Este tampoco llevaba los galones porque de todos era sabido que solo la guadaña de la muerte podría separarle de su Hermano de armas. Darko se acercó a la mesa, cogió una copa y levantándola en alto dijo en tono severo.
- Por los caídos.-
Todos levantaron la copa y bebieron, el silencio se volvió a adueñar de la sala, estaban expectantes mientras el general se sentó y paseo la mirada por sus rostros acariciándose la barbilla pensativo.
- Bien ¿y ahora que?- dijo de pronto apoyando los codos en la mesa y tensando la espalda. Su tono de voz denotaba enfado - Pues os diré lo que voy hacer, o mejor dicho lo que no voy a hacer: no voy a volver a Roma – hizo una pausa para que la frase calara – No serviré más a un imperio corrupto ni al de una familia sin honor. La familia Magnus orgullosa primogénita de la marca de Caín siempre ha estado a la sombra de la humanidad, dirigiéndola, moldeándola entre bastidores desde la noche de los tiempos, siendo cada gran hombre, guerrero o dios que ha existido, pero los mil años de republica e imperio la han corrompido, despojándola de honor, de dirección, ahora se traicionan unos a otros, se matan, se venden y compran todo como si fueran los Belial. No recibiré mas ordenes de estos indignos. Yo soy soldado y tengo un código algo que ellos han olvidado.- hizo una pausa para evaluar las reacciones de sus decuriones en la sala pero no las hubo - Se que para mi será mas fácil olvidar porque mi sangre no es Magnus, todos sabéis que Lucius me acogió en la familia, no tengo ese vinculo de sangre como vosotros solo lealtad y ahora mi lealtad es para con Lucius y vosotros. Entenderé que algunos decidan irse, no habrá rencores, solo espero discreción.- Hizo otra pausa - Bien es hora de que vosotros habléis ¿que pensáis?, decid- pregunto haciendo un amplio ademán con los brazos y las palmas hacia arriba.
Pero nadie dijo nada, se miraban unos a otros y la tensión se palpaba. Los decuriones se miraban y se removían incómodos en sus asientos.
- Que piensas tu Caius, eres el mas veterano de nosotros, tu opinión es importante - rompió el silencio Kozarnika y dio un sorbo a su copa
- Cierto, eres incluso mas viejo que yo y tu opinión es importante para todos y me incluyo, así que habla por favor - estuvo de acuerdo Darko y se reclino en la silla
El decurión Caius tomo un sorbo de su copa y apoyo los codos en la mesa entrelazando los dedos
- Las palabras del general son sabias como siempre, el ha sido entrenado para pensar, no como nosotros, que lo hemos sido para actuar, pero creo que la pregunta que todos se harán es: ¿y que hacemos entonces? -
Darko sonrío. Había estado esperando esa pregunta desde el principio porque era la misma que le hizo el a su sire, se levanto de la silla y comenzó a pasear alrededor de la mesa, siempre le resultaba mas fácil hablar caminando.
-Bien, ¿que pensáis que podríamos hacer?- pregunto en tono alegre- pues haremos lo que sabemos hacer: trabajar con el acero para quien pague nuestro precio seremos una organización clandestina seremos la cofradía del gladius.- Entonces desenvaino la espada y propino un golpe seco en la mesa, luego la lanzo girando al centro de la mesa - Nos dividiremos en grupos y nos instalaremos en la principales metrópolis, extenderemos nuestra red y seremos nuestros propios dueños viviendo como sabemos, viviendo con honor- concluyo triunfante, todos en la sala levantaron las copas y bebieron aprobando el plan, Darko miro a Kozarnika, que sonreía. Todo había ido según los designios de Lucius, hoy empezaban de nuevo, la reunión se extendió hasta el amanecer trazando planes y organizando las funciones de cada grupo.
A la noche siguiente todos partieron dejando la abadía vacía y muerta. Durante los siguientes años solo se oiría entre esas paredes el gemir del viento, hasta que fuera redescubierta por los cruzados.
Cada grupo partió a una metrópolis con la misión de establecer una cofradía independiente, reclutar nuevos vástagos, instruidos y enraizarse hasta que fueran parte de sus cimientos. En unas décadas serian muy poderosos si todo marchaba como se había planeado la noche anterior. Darko partió hacia Atenas con Kozarnika y un esclavo de color que se hallaba en la abadía llamado Ohmar. Había sido abrazado por Darko y encomendado a Kozarnika para su adiestramiento. Cuando Kozarnika le pregunto los motivos de su acción, el general le miro fijamente a los ojos y le dijo - ¿no lo hueles? este nativo apesta a maná -desde ese momento no le había quitado ojo al Apolo de Ebano, que era como le apodaban los otros legionarios.
- ¿Por qué Atenas mi señor?- pregunto kozarnica cuando ya apenas se distinguía la abadía a sus espaldas
- Nuestra misión es distinta que la de los demás y allí hay una biblioteca que tenemos que visitar, una de muchas amigo mío- hizo una pausa y observo la mueca del otro al oír la palabra biblioteca- paciencia no pongas esa cara también volveremos a empuñar el acero- dijo entre una carcajada - pero todo a su tiempo, todo a su tiempo- esto ultimo lo pronuncio mas como si fuera para el mismo que para su compañero con la mirada fija en el horizonte y nuevamente perdido en sus pensamientos.
Algo se movió en el filo de la sombra del viejo baúl que le erizó los pelos de la nuca, desechó ese pensamiento de inmediato, al fin y al cabo siempre había algo que se movía en las sombras de esa habitación, el maestro tenía muchos sirvientes y no todos eran de carne y hueso. El baúl siempre emitía mucho calor, tenia cientos de grabados de extraños dibujos que a oscuras resplandecían. Hacia que toda la habitación tuviera un ambiente cargado con todos esos olores, a especias y compuestos químicos, era la única sala en todo el edificio que no necesitaba una chimenea.
El laboratorio de Lucius era una habitación rectangular llena de estanterías repletas de libros, pergaminos y un sin fin de botes y tarros multicolor, una gran mesa de madera ocupaba el centro de la sala. En los bordes de esta había tallados glifos y en el centro una gran mancha negra de quemadura, la mesa estaba orientada de tal forma que en las noches de luna llena la claridad se reflejaba en ella, en estos años había aprendido lo importante que era esto para realizar cierta magia. Al fondo, otra mesa a modo de escritorio donde se podía encontrar siempre a Lucius, y allí estaba, sentado escribiendo al margen de lo que ocurriera fuera. Se acercó más a su Sire e hincó la rodilla en el suelo, agachó la cabeza y esperó a que él hablara primero.
- No tengo nada más que enseñarte mi pupilo, en todo este tiempo te he enseñado todo lo que se puede enseñar, el resto tienes que aprenderlo con tu propia experiencia, ya estás listo para seguir tu camino. Solo te pido una cosa.- dijo Lucius sin levantar la mirada del pergamino.
Lucius era un hombre de mediana edad con el pelo corto y negro como el tizón que a simple vista parecía un poco tísico o enclenque pero que en cuanto clavaba su mirada en ti, con sus ojos negros sin pupila trasmitía una fuerza que encogía el alma
- Lo sé maestro, le detendré aunque me cueste el resto de la eternidad le encontraré y le detendré por lo que nos hizo a ambos.- afirmó sin ningún atisbo de duda sabiendo lo que su Sire iba a decir.
- Dicho está todo entonces, continua con tu juego, la batalla requiere tu presencia en este momento.- Presagió el anciano perdiendo la mirada por la ventana con los ojos clavados en la oscuridad de la noche.
En ese momento llamaron a la puerta que se entreabrió unos centímetros. Un griterío llegó desde fuera en el patio y una voz titubeo
- General le necesi...
- Ya voy Kozarnika, espera unos instantes- cortó al centurión tajante
- Pero general…- insistió este con una voz apremiante
- HE DICHO QUE ESPERES!- alzando la voz zanjando la cuestión, luego la puerta se cerro - nunca deja de sorprenderme ese don suyo para preveer las cosas, espero que también se desarrolle en mi, con el tiempo me será muy útil.
- Tranquilo, lo hará a su debido tiempo, aunque tu sangre no sea de mi linaje ese don tampoco lo es, solo es un hábito que se alcanza dominando otras disciplinas y en esas ya estás más que iniciado. Ahora ve.- ordeno amablemente
- Nos volveremos a ver?- preguntó con esperanza
- No lo se mi aprendiz, seguro estoy que los dos sobreviviremos a la escena de hoy y a muchas otras, pero no se si nuestros caminos se volverán a cruzar.- y una ola de tristeza cubrió su rostro
Se levanto e hizo una reverencia muy marcada, como siempre que se retiraba de su presencia y en un movimiento marcial se giró y se dirigió a la puerta, pero al tomar el pomo se detuvo…
- Suerte Sire - le deseó sin volver la vista.
- Suerte hermano - contestó el anciano que siguió escribiendo en el viejo pergamino.
Tiró con fuerza del pomo y en un solo gesto salió y cerro tras de si, esta vez para siempre. Antes de oír por ultima vez el golpe sordo de la puerta como si esta cerrara al vacío, se inundaron sus oídos con los gritos de los soldados y el acero contra el acero. Una batalla transcurría en el patio interior.
- Informa Kozarnika- ordenó sin más preámbulo
Nunca se refería a el por su grado si no había gente delante que obligara a mantener un protocolo.
- El muro Este ha caído, pero aun les contenemos. Al portón no le queda mucho, si lo perdemos no habrá nada que hacer- explicó el centurión con pesimismo
- A que nos enfrentamos?, son solo bárbaros?- pregunto
- No mi señor también hay lupinos entre ellos, en realidad por eso están ...- dejo la frase sin acabar. Nunca habían perdido una batalla desde que el general Darko Zèfiro tomo el mando y se resistía a decir en voz alta que eso era lo que estaba a punto de ocurrir.
- Bien, eso explica como sortearon las defensas del maestro-
Hizo una pausa para pensar unos instantes en lo que se acercaban al balcón que daba al patio interior, la escena era sobrecogedora, más de 30 legionarios estaban sujetando la puerta mientras las sacudidas del ariete enemigo se sucedían una y otra vez de forma rítmica. En los muros la escena no era mejor, muertos por doquier esparcidos por la fría piedra mientras otros luchaban contra las bestias peludas.
- De acuerdo, si quieren la fortaleza que se la queden, el imperio ya esta acabado y a nosotros nos quedan muchas batallas por delante que realmente si serán nuestras y no por la codicia de Roma. Toca reagrupamiento, que los legionarios se reúnan en el patio, vamos a salir por la puerta llevándonos todo lo que se ponga por delante. Hay que llegar a la abadía antes de que salga el sol, allí pensaremos el siguiente movimiento.-
- Si mi señor.- rápidamente se puso en movimiento bajando las escaleras de caracol hacia el patio impartiendo las órdenes a todos los hombres que le podían escuchar para que estos las repitieran.
Cogió su casco de General de debajo del brazo y lo miro, también hoy era la ultima vez que se lo pondría, echaría de menos el plumaje rojo del imperio, pero si algo había aprendido desde que naciera en aquella aldea a la orilla del Pontus euxinus era que o te adaptas o te adaptan a una fosa. Se puso el casco y antes de desenvainar la espada volvió a contemplar el campo de batalla: las manchas de sangre mezclándose con la nieve en el muro Este, las bolas de paja en llamas lanzadas desde lo alto de la montaña por los atacantes en la parte Oeste de la fortaleza y las antorchas del campamento enemigo al frente.
El sitio a la fortaleza ya duraba 4 días gracias a las defensas mágicas de Lucius y ha que les había tomado varios días llegar a lo alto de la montaña con las bolas de paja para bombardearles, la fortaleza a priori era muy sólida y defendible con solo dos muros, una montaña en el costado y el acantilado a su espalda, tan escarpado que ni vivo ni no-muerto podría escalarlo - si solo les hubieran enviado los refuerzos que solicitaron.- pensó - Pero no, ellos eran soldados prescindibles. (Maldijo todo el linaje Magnus en su interior, y el calor de la ira le templo para la batalla que tenia por delante. Sobreviviría hoy para hacerles pagar por esta traición, desenvaino el gladius y salto por la barandilla de piedra para aterrizar 5 metros mas abajo en el patio nevado en un grácil movimiento.
- Reuniros en torno a mí !! - grito – Vosotros, los de la puerta, a mi orden apartaros y formar detrás de los que aun conservan el escudo. Después cargar como si de ello dependiera vuestro asqueroso pellejo. Esta noche dormiremos en la abadía porque esta choza de piedra desproporcionada no será nuestra tumba, hoy ellos morirán a pilum y escudo de legionario - animo a las tropas llenándoles de valor y honor.
Un grito de guerra se levanto por encima del ruido de la batalla al unísono y las filas de legionarios empezaron a formar en el patio. En unos minutos ya estaban dispuestas dos líneas perfectamente organizadas en una clásica formación imperial
- Ahora apartaros y mantener la línea, cargar todos a la vez, salgamos de este agujero infecto y que les aproveche a los lupinos-
Kozarnika apareció puntual a su lado y mirándole a los ojos le susurró:
- no te separes de mi –
Con la mirada nuevamente en el portón alzó la espada y con un tono visceral gritó: -por los hermanos caídos , que paguen por cada gota de sangre legionaria! -
Con un estruendo las puertas cedieron a la embestida del ariete y muchos de los teutones que lo sostenían perdieron el equilibrio y cayeron al suelo al no encontrar resistencia en el portón desencajado, que ya no estaba sostenido por los defensores. Al caer al suelo, arrastraron a otros muchos, la última escaramuza comenzó. La falange comenzó a avanzar como una sola entidad, toda la disciplina y el entrenamiento de las legiones romanas estaba a punto de rubricar una de las mejores exhibiciones en batalla. Los bárbaros entraban a borbotones pero chocaban con la línea que mantenía su lento pero inexorable avance
-¡Cuidado con los flancos! Los de las murallas: ¡retroceded y cerrar filas! - gritó Kozarnika a los pocos que plantaban cara a los invasores lupinos en lo alto de las murallas.
Al sobrepasar la muralla el grueso de las fuerzas teutónicas, algo mejor organizadas, enfrentan las líneas de legionarios. Muchos cayeron en la primera acometida pero la línea prevalecía. Entonces Darko tomó la delantera, como otras cientos de veces, y la línea se convirtió en punta de flecha con el general al frente rompiendo la formación enemiga, con la velocidad que le concedía el poder de su sangre no-muerta fabrico un hueco por el que pasar. La maniobra cogió desprevenidos a los bárbaros, quienes no esperaban una desbandada y en vez de cortarles el paso cerraron filas por detrás atrapando a parte de la falange lo que permitió el éxito de la estratagema, atrás quedo la fortaleza en llamas y los ruidos del acero y la muerte.
De 650 hombres que defendían la fortaleza no muchos llegaron esa noche a la abadía, pero no todos eran lo que parecían; más de 50 eran vástagos, vampiros de la familia Magnus y aunque pocos monjes sobrevivieron a esa noche tras saciar su hambre de sangre fresca algunos pocos verían muchas más para compensar las bajas.
Monjes y los pocos legionarios humanos que sobrevivieron fueron abrazados a la no-vida en el rincón más recóndito de los Alpes.
Dos noches después con las heridas ya curadas, los decuriones se reunieron en el gran salón de la abadía alrededor de una colosal mesa de madera que se encontraba en un salón repleto de tapices con escenas de angeles ajusticiando demonios y sombras del abismo.
Todos vestían con túnicas de monje y sostenían una copa llena. Cuatro o cinco conversaciones simultaneas debatían el futuro de la centuria, pero al abrirse las puertas del salón el silencio lo inundó todo y las miradas convergieron en él, un hombre con el pelo largo y fino de color negro carbón y plagado de canas como hilos de plata, esbelto en su metro ochenta y vestido con la armadura de guerrero, pero sin los adornos y galones del imperio romano. Su piel de un tono gris claro, por no haberla rozado el sol durante siglos, brillando con el reflejo de las llamas de velas que iluminaban la sala. Tenía el gesto rígido y preocupado, acentuado por su mentón afilado, un semblante reconocido por todos. Se avecinaban cambios.
A su lado como siempre Kozarnika, con igual atuendo pero sin el porte de su señor. De complexión robusta, con la cabeza redonda, algo mas bajo que Darko y con una mirada recia de autentico centurión romano. Este tampoco llevaba los galones porque de todos era sabido que solo la guadaña de la muerte podría separarle de su Hermano de armas. Darko se acercó a la mesa, cogió una copa y levantándola en alto dijo en tono severo.
- Por los caídos.-
Todos levantaron la copa y bebieron, el silencio se volvió a adueñar de la sala, estaban expectantes mientras el general se sentó y paseo la mirada por sus rostros acariciándose la barbilla pensativo.
- Bien ¿y ahora que?- dijo de pronto apoyando los codos en la mesa y tensando la espalda. Su tono de voz denotaba enfado - Pues os diré lo que voy hacer, o mejor dicho lo que no voy a hacer: no voy a volver a Roma – hizo una pausa para que la frase calara – No serviré más a un imperio corrupto ni al de una familia sin honor. La familia Magnus orgullosa primogénita de la marca de Caín siempre ha estado a la sombra de la humanidad, dirigiéndola, moldeándola entre bastidores desde la noche de los tiempos, siendo cada gran hombre, guerrero o dios que ha existido, pero los mil años de republica e imperio la han corrompido, despojándola de honor, de dirección, ahora se traicionan unos a otros, se matan, se venden y compran todo como si fueran los Belial. No recibiré mas ordenes de estos indignos. Yo soy soldado y tengo un código algo que ellos han olvidado.- hizo una pausa para evaluar las reacciones de sus decuriones en la sala pero no las hubo - Se que para mi será mas fácil olvidar porque mi sangre no es Magnus, todos sabéis que Lucius me acogió en la familia, no tengo ese vinculo de sangre como vosotros solo lealtad y ahora mi lealtad es para con Lucius y vosotros. Entenderé que algunos decidan irse, no habrá rencores, solo espero discreción.- Hizo otra pausa - Bien es hora de que vosotros habléis ¿que pensáis?, decid- pregunto haciendo un amplio ademán con los brazos y las palmas hacia arriba.
Pero nadie dijo nada, se miraban unos a otros y la tensión se palpaba. Los decuriones se miraban y se removían incómodos en sus asientos.
- Que piensas tu Caius, eres el mas veterano de nosotros, tu opinión es importante - rompió el silencio Kozarnika y dio un sorbo a su copa
- Cierto, eres incluso mas viejo que yo y tu opinión es importante para todos y me incluyo, así que habla por favor - estuvo de acuerdo Darko y se reclino en la silla
El decurión Caius tomo un sorbo de su copa y apoyo los codos en la mesa entrelazando los dedos
- Las palabras del general son sabias como siempre, el ha sido entrenado para pensar, no como nosotros, que lo hemos sido para actuar, pero creo que la pregunta que todos se harán es: ¿y que hacemos entonces? -
Darko sonrío. Había estado esperando esa pregunta desde el principio porque era la misma que le hizo el a su sire, se levanto de la silla y comenzó a pasear alrededor de la mesa, siempre le resultaba mas fácil hablar caminando.
-Bien, ¿que pensáis que podríamos hacer?- pregunto en tono alegre- pues haremos lo que sabemos hacer: trabajar con el acero para quien pague nuestro precio seremos una organización clandestina seremos la cofradía del gladius.- Entonces desenvaino la espada y propino un golpe seco en la mesa, luego la lanzo girando al centro de la mesa - Nos dividiremos en grupos y nos instalaremos en la principales metrópolis, extenderemos nuestra red y seremos nuestros propios dueños viviendo como sabemos, viviendo con honor- concluyo triunfante, todos en la sala levantaron las copas y bebieron aprobando el plan, Darko miro a Kozarnika, que sonreía. Todo había ido según los designios de Lucius, hoy empezaban de nuevo, la reunión se extendió hasta el amanecer trazando planes y organizando las funciones de cada grupo.
A la noche siguiente todos partieron dejando la abadía vacía y muerta. Durante los siguientes años solo se oiría entre esas paredes el gemir del viento, hasta que fuera redescubierta por los cruzados.
Cada grupo partió a una metrópolis con la misión de establecer una cofradía independiente, reclutar nuevos vástagos, instruidos y enraizarse hasta que fueran parte de sus cimientos. En unas décadas serian muy poderosos si todo marchaba como se había planeado la noche anterior. Darko partió hacia Atenas con Kozarnika y un esclavo de color que se hallaba en la abadía llamado Ohmar. Había sido abrazado por Darko y encomendado a Kozarnika para su adiestramiento. Cuando Kozarnika le pregunto los motivos de su acción, el general le miro fijamente a los ojos y le dijo - ¿no lo hueles? este nativo apesta a maná -desde ese momento no le había quitado ojo al Apolo de Ebano, que era como le apodaban los otros legionarios.
- ¿Por qué Atenas mi señor?- pregunto kozarnica cuando ya apenas se distinguía la abadía a sus espaldas
- Nuestra misión es distinta que la de los demás y allí hay una biblioteca que tenemos que visitar, una de muchas amigo mío- hizo una pausa y observo la mueca del otro al oír la palabra biblioteca- paciencia no pongas esa cara también volveremos a empuñar el acero- dijo entre una carcajada - pero todo a su tiempo, todo a su tiempo- esto ultimo lo pronuncio mas como si fuera para el mismo que para su compañero con la mirada fija en el horizonte y nuevamente perdido en sus pensamientos.
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